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Retomando las cosas en Netgocios.com, proyecto que hemos tenido en remojo
por algún tiempo ya, hemos decidido relanzar con una especie de "manifiesto," que
puede resultar curioso para nuestros visitantes. Es un viejo artículo,
llamado "Por qué hacer negocios por Internet?" que publicáramos
el 3 de abril de 2000. Habíamos pensado actualizarlo con datos a 2008,
pero decidimos dejarlo tal y como originalmente se publicó por su valor
documental: Aunque los números hayan variado en términos de
por ejemplo ingresos anuales de compañías como Amazon.com, y
volumen de acceso a Internet en países de Latinoamérica, muchas
cosas que se mencionan en el artículo han terminado por reafirmarse
con el tiempo. La viabilidad de los net-gocios está ahora fuera de
toda duda (no lo estaba entonces). Y, como el artículo anunciaba, por
Internet de hecho se realizan transacciones de "prácticamente
todo." Igualmente, es tan fácil—o aun más fácil—montar
un negocio por Internet como complejo es hacerlo exitoso (y con ello esto
continúa siendo un reto tan estimulante como lo era a comienzos de
2000). Finalmente, y pensando en lo que el artículo decía sobre
que "el Internet va a cambiarlo todo," podemos ahora decir sin duda
que el Internet lo ha cambiado todo.
Aquí está pues de nuevo ese artículo-manifiesto:
Hace seis años dos jóvenes de Fort Worth, Texas, Jeff
Bezos y su esposa MacKenzie, se encerraron en el garaje de una modesta
casa en Bellevue, Seattle. Con ese acto, paradójicamente abrieron
el primer gran almacén virtual, en tiempos en que todo el mundo
todavía se preguntaba cómo hacer para sacarle dinero al
Internet, ese medio de comunicación que como un recién
nacido empezaba a crecer desmesuradamente (2.300 por ciento anual para
entonces, 1.994) reescribiendo un siglo después la historia mítica
de Paul Bunyan.
El Internet, como todas los grandes desarrollos tecnológicos,
se había implementado con fines exclusivamente militares en los
1960s, para mantener la red de computadoras comunicándose en caso
de un ataque nuclear, y tan solo en los 1980s había sido "liberado" para
uso público. Entonces, empezó a utilizarse básicamente
como un medio de transmisión de mensajes e informaciones entre
investigadores a nivel universitario y gubernamental, y nadie parecía
encontrarle una aplicación diferente.
En tiempos del capital una buena idea solo puede prosperar si resulta
lucrativa. Bajo esa premisa, cómo lucrar del Internet era la gran
pregunta que todos se hacían. Esto, hasta que llegó la
posibilidad de hacer transacciones seguras e inmediatas a través
del Internet con tarjetas de crédito. Este recurso disparó el
mundo virtual prodigiosamente, a tal punto que las transacciones con
tarjetas de crédito a través de este medio se están
incrementando año a año en más del doble, y el número
de compradores permanentes con tarjeta en Estados Unidos ya ha alcanzado
los 20 millones a finales del año pasado. Para esta navidad, los
compradores norteamericanos planeaban gastar 9.5 billones de dólares
en las compras navideñas vía Internet. Aquella proporción
de crecimiento anual de un doble en el comercio por Internet tiende a
repetirse también en otros aspectos relacionados con este medio.
La sola publicidad por Internet arrojó ganancias cercanas a los
700 millones de dólares en 1999, frente a 350 en el año
precedente. Esto, solo en los Estados Unidos, donde se registra un promedio
de mil millones de visitas por día y más de 32 mil millones
por mes, 50 por ciento más que el año pasado.
En todo este camino, la tienda virtual de los amigos de Seattle, Amazon.com,
se convirtió en lo que hoy por hoy es, en palabras de su propio
fundador, la más rápida expansión de la historia
en tiempos de paz, con veinticinco mil millones de dólares en
capital y una capacidad de ventas que alcanzó un pico de 16 millones
de dólares en un solo día en la pasada navidad, cuando
la tienda tuvo qué aprovisionarse de tanto papel para envolver
que habría cubierto 164 canchas de fútbol y tánta
cinta que habría servido
para unir a San Francisco con Detroit.
Con todo esto Amazon actualmente se mantiene, y aun sigue creciendo,
como el negocio de ventas más grande del Internet y uno de los
más grandes negocios online, junto con el proveedor de servicios
America Online y el portal Yahoo.
Pero no son los únicos. Hoy en día se vende por Internet
prácticamente todo. Mascotas, autos, propiedad raíz, servicios
de salud, seguros de vida. Tiquetes aéreos; diversión virtual.
Matrimonios, funerales, divorcios. Y la lista de productos aumenta día
a día, a la velocidad con que se generan ideas en cada una de
millones de personas que en todo momento está pensando en qué negocio
hacer por Internet, favorecidas en el hecho de que la infraestructura
necesaria en primera instancia para emprender un negocio de estos es
mínima; poco más o menos, un computador, un servicio de
Internet y una mente entusiasta. La lista de nuevos ricos fruto de estas
ciber-ideas emprendedoras aumenta año a año en todo el
mundo. El frenesí creativo - monetario es tal que esta época
ha recibido bautizo como el nuevo "gold rush"; fiebre del oro,
como aquélla de los ochocientos en San Francisco, y por la que
millones de personas se mueven día a día, ya no físicamente,
como otrora, sino, qué preciso así decirlo, virtualmente,
cada quien desde su casa, luchando sin saber contra quién por
llegar primero a la veta dorada del negocio no inventado aun.
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